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RSE: Hoy por ti, mañana por mí


Cada vez son más las empresas que incluyen prácticas de Responsabilidad Social en sus políticas institucionales. Los beneficios que obtienen ayudando a los demás son, en verdad, significativos.



Ciudadanos con derechos, empresas responsables



Todos los seres humanos vivimos en sociedad y tenemos ciertos derechos y obligaciones. Disfrutamos de numerosos beneficios que nos brinda la comunidad, tales como acceder a la educación y a la salud, ejercer una profesión, participar democráticamente en las decisiones de gobierno, gozar de condiciones de trabajo reguladas por la ley, expresar libremente las ideas, entre otras. Pero a la vez, los ciudadanos debemos cumplir con varias obligaciones, como por ejemplo pagar impuestos, respetar las normas de tránsito, votar autoridades gubernamentales, comportarse correctamente en la vía pública, y muchos más. De este modo se intenta un equilibrio en el cual, para que se logre el cumplimiento de nuestros derechos y de los demás, se nos exige cierta responsabilidad.
Del mismo modo, las empresas, como actores en la sociedad, también deben elaborar una responsabilidad sólida basada en sus derechos y obligaciones.





Una historia interesante



La Responsabilidad Social Empresaria está cada vez más presente en la mente de los directivos de las organizaciones. Esta práctica se fue instalando progresivamente en el accionar de las corporaciones, dejando un sello en la historia del comportamiento empresarial. La evolución de esta política es asombrosa. Sin embargo, debemos preguntarnos: ¿cómo y por qué surgió la RSE?
Son muchos los factores que contribuyeron a su aparición. Sus fundamentos originales se encuentran en las bases que sentó Edward Bernays, el considerado “padre de las Relaciones Públicas”, ya por los años ´20 y ´30. En 1950 Bowen comenzó a hablar de la responsabilidad del empresario en la sociedad. En la década del ´80 surgieron algunas teorías que contribuyeron al afianzamiento de este nuevo concepto: la teoría de los stakeholders y la del desarrollo sustentable. Las instituciones tomaron conciencia de que ellas influían en algunos públicos y que ellos también ejercían cierta influencia en ellas. Estos stakeholders tenían determinadas expectativas que las empresas debían satisfacer. También las organizaciones sufrieron una concientización sobre el cuidado de los recursos naturales y del medioambiente. Se dieron cuenta de que debían desarrollar su actividad sin dañar ni agotar los recursos, y así permitir también a las generaciones futuras poder vivir de un modo digno.
Otro factor que propició que la RSE se impusiera en la agenda de los empresarios fue el hecho de que éstos vieran dañada su confianza y su credibilidad. Los públicos pasaron de evaluar a las empresas sólo por sus productos o servicios para concebir su actividad como algo integral que afectaba a la sociedad y debía tener un marco de responsabilidad en todo su actuar. Ya no bastaba con que las organizaciones fueran responsables en su relación con los accionistas, clientes, en su modo de producción o en el cumplimiento de los deberes tributarios. La sociedad empezó a pedirle a las empresas que tuvieran una política sensible a las problemáticas sociales, que se comprometieran con el entorno que las rodeaba. De este modo, la RSE pasó a ser una práctica que las empresas debieron incorporar a su identidad para lograr vínculos mutuos de buena voluntad entre la organización y sus públicos.





¿RSE, Pariente cercana de las Relaciones Públicas?



Si consideramos a las Relaciones Públicas como la ciencia encargada de generar climas óptimos para el desarrollo de los objetivos de una institución, podemos afirmar que la RSE y las Relaciones Públicas tienen una estrecha relación de complementariedad y que no se pueden separar una de otra. Las Relaciones Públicas se basan en la confianza pública, en la sinceridad y en la ética para mantener vínculos de mutuo entendimiento con la comunidad. Y para generar confianza en los demás hay que tener una conducta responsable en todo sentido. Es decir, actuar de la mejor manera tratando de satisfacer las necesidades de nuestros stakeholders.
La empresa no es un ente aislado del resto de la sociedad. Es un actor social que está inserto en una comunidad de la cual depende. Para mantener su existencia, al igual que las personas, las organizaciones deben relacionarse con su entorno. Las Relaciones Públicas y la RSE tratan de que estas relaciones sean fructíferas para la institución. Es por eso que al realizar acciones que mejoran la comunidad y la calidad de vida de sus habitantes las empresas obtienen grandes beneficios, ya que si el círculo del cual dependen está bien, ellas también lo estarán.



Yo te ayudo, tú me ayudas



Conociendo la complementariedad entre las Relaciones Públicas y la RSE, podemos entender porqué las empresas se preocupan por ser cada vez más responsables socialmente. Las acciones de RSE no deben consistir tan sólo en ayudas a la comunidad porque la institución desea hacer algún acto de filantropía cada tanto. Éstas deben formar parte de una política grabada en la identidad corporativa, que hace de la organización un ser responsable tanto por dentro como por fuera de ella. Los beneficios en confianza, credibilidad y buena reputación que da la RSE son totalmente intangibles. Pero con el pasar del tiempo, tarde o temprano, se materializan. Es por esta razón que el esfuerzo que las organizaciones realizan por mejorar el mundo en el que operan con el tiempo vuelve a ellas, y con creces. Hoy una empresa ayuda a la escuelita carenciada del barrio, pero con esa acción forja para el futuro una ayuda para sí misma también. Nadie niega que las empresas realicen estas acciones con la comunidad persiguiendo ciertos intereses en beneficio propio. Considerando que la función original de las corporaciones es rentar y no realizar acciones de ayuda social, es lícito y bienvenido sea, si para cumplir con su objetivo desempeñan proyectos de beneficio mutuo entre empresa y comunidad.







Magdalena Sofía Estevez Pía



Estudiante de Relaciones Públicas en la Universidad del Salvador.









Bibliografía



- Constitución de la Nación Argentina, Buenos Aires, Producciones Mawis, 2002.

- Cuaderno 28, Buenos Aires, Cuadernos del Centro de Estudios de Diseño y Comunicación, Universidad de Palermo, 2009.